La verdad es que la entrada de hoy iba a ser distinta. Muy distinta. Pero una mosca me ha levantado y ha empezado todo. ¿Por qué demonios tiene que haber tantas moscas? Prefiero los mosquitos, sinceramente, son más fáciles de matar.
De verdad, que he ido a ponerme en el ordenador y había como... cinco o seis moscas encima de mi cama. He tenido que ir a buscar el insecticida para acabar con ellas porque aquello no era normal. Por lo que me he visto relegada al salón y a escribir desde el portátil... ¡Donde hay una mosca tocapelotas!
Porque no, esa no es una mosca cojonera. Las moscas cojoneras son otras, son las que hacen los ruiditos. Son esas moscas tocapelotas que están revoltosas por culpa del calor. Y que no deja de pegarse a tu cuerpo, que ya bastante tiene tu cuerpo en verano, todo asqueroso. Porque en verano, da igual cuántas veces al día te duches, los cuerpos están asquerosos.
Por fortuna ya estamos en agosto, aunque a algunos esto les escocerá. Septiembre está a la vuelta de la esquina, y con ello, otoño. ¡Mi adorado otoño! Aunque creo que no es la primera vez que digo que prefiero el invierno, lo cierto es que otoño me vale.
Los más seguro es que, sobre las cinco, a la hora de siempre, haya otra entrada.
¡Nos leemos!
Filósofa de poca monta con aspiraciones por encima de las estrellas, ego incalculable y un aburrimiento más grande que el puchero de una abuela.
martes, 4 de agosto de 2015
lunes, 3 de agosto de 2015
Matar a patadas a gatitos por diversión.
Aviso de que el tema es escabroso y que puede herir muchas sensibilidades.
Soy consciente de que hace menos de una hora que he subido una entrada. Soy plenamente consciente y que podría dejar esta entrada para mañana, guardada en borradores. Pero sencillamente no puedo. Vengo completamente indignada y tengo que sacar esto por algún lado. (Y los 140 caracteres de twitter me parecen pocos. Muy pocos).
El caso es que me acabo de quedar anonadada ante una noticia que, como siempre, os dejaré al final de esta entrada. El tema en cuestión me toca mucho los ovarios, y por el título de la entrada, seguro que os imagináis por donde van los tiros.
¡Jóvenes de... quince años, más o menos, pegándole una patada a un gatito, haciendo el animalito se eleve hasta dos plantas, caiga al suelo y acabe muriendo!
¿Pero estamos locos o qué coño pasa?
¡Que es un ser vivo! ¡Que los animales siente y padecen! ¡Que el sufrimiento animal no debe ser motivo de diversión! -Cosa que también extrapolo a los toros, que estoy en contra de ellos, pero que esto será motivo de otra entrada-
¿Qué mierda lleva a dos jóvenes, el que propina la patada y el que graba "la hazaña" a coger a un animal indefenso y matarlo? ¡Que he visto el jodido vídeo, que encima se ha dedicado ha publicitar como si estuvieran orgullosos de ello! ¡Que encima colocan al animal, al gato, que está acojonado, asustado, que quién sabe que más le han hecho que no se ve en el vídeo! ¡Que lo colocan para prepararse y golpearlo!
En serio, no se me pasa por la cabeza el sentimiento de diversión, porque se escuchan las carcajadas de estos niñatos, mientras torturan a un gato. ¿Qué puta diversión es esa?
Cosas como está me convierten en una persona misógina, sin fe en el ser humano. Sin fe en la juventud, porque esta es la juventud que nos estamos encontrando.
Por fortuna, PACMA, el partido animalista, y el SEPRONA ya están metidos en el asunto, buscando si estos gilipollas tienen más de catorce años, porque de ser así, la ley les considera responsables por sus actos.
El enlace a la noticia está por aquí
Soy consciente de que hace menos de una hora que he subido una entrada. Soy plenamente consciente y que podría dejar esta entrada para mañana, guardada en borradores. Pero sencillamente no puedo. Vengo completamente indignada y tengo que sacar esto por algún lado. (Y los 140 caracteres de twitter me parecen pocos. Muy pocos).
El caso es que me acabo de quedar anonadada ante una noticia que, como siempre, os dejaré al final de esta entrada. El tema en cuestión me toca mucho los ovarios, y por el título de la entrada, seguro que os imagináis por donde van los tiros.
¡Jóvenes de... quince años, más o menos, pegándole una patada a un gatito, haciendo el animalito se eleve hasta dos plantas, caiga al suelo y acabe muriendo!
¿Pero estamos locos o qué coño pasa?
¡Que es un ser vivo! ¡Que los animales siente y padecen! ¡Que el sufrimiento animal no debe ser motivo de diversión! -Cosa que también extrapolo a los toros, que estoy en contra de ellos, pero que esto será motivo de otra entrada-
¿Qué mierda lleva a dos jóvenes, el que propina la patada y el que graba "la hazaña" a coger a un animal indefenso y matarlo? ¡Que he visto el jodido vídeo, que encima se ha dedicado ha publicitar como si estuvieran orgullosos de ello! ¡Que encima colocan al animal, al gato, que está acojonado, asustado, que quién sabe que más le han hecho que no se ve en el vídeo! ¡Que lo colocan para prepararse y golpearlo!
En serio, no se me pasa por la cabeza el sentimiento de diversión, porque se escuchan las carcajadas de estos niñatos, mientras torturan a un gato. ¿Qué puta diversión es esa?
Cosas como está me convierten en una persona misógina, sin fe en el ser humano. Sin fe en la juventud, porque esta es la juventud que nos estamos encontrando.
Por fortuna, PACMA, el partido animalista, y el SEPRONA ya están metidos en el asunto, buscando si estos gilipollas tienen más de catorce años, porque de ser así, la ley les considera responsables por sus actos.
El enlace a la noticia está por aquí
Underworld capital incident
*Puede contener spoiler.
Hacía tiempo que no traía ninguna reseña de algún rpg y hoy os traigo este juego que terminé hace dos días: Underworld Capital Incident.
Lo cierto es que el juego, en un primer momento, no me llamaba mucho la atención. Tardé como... dos semanas, desde que lo vi publicado en el sitio que os dejaré más abajo, en decidirme si jugar o no. Aunque terminó de decirme la mención especial que ponían de que era un juego de horror sin screamers o persecuciones.
El caso es que la historia, al comienzo, es un poco confusa. Te plantan en una escuela y debes encontrar un espíritu. A medida que avanzas, vas conocimiento la historia de este espíritu, así como también aparecen nuevos personas, a los que, personalmente, les coges un cariño impresionante porque cada uno, pese a tener pocas apariciones, tienen unas personalidades muy marcadas.
El juego, como he mencionado, no tiene screamers o persecuciones, pero sí contiene un par de escenas de pelea, las cuales son bastantes sencillas y no suponen ningún problema.
Una cosa que me parece curiosa, y que comparte con otros juegos de horror que se dan lugar en escuelas, es el hecho de que siempre hay un aula que se entra por una puerta y la otra da al vacío. Lo cual, sino guardas habitualmente, puede suponer una verdadera putada. -Por fortuna, yo soy de las que guardan siempre-.
Hablando del guardado, el juego te permite guardar "casi" siempre. Creo que puedes guardar en todas partes menos en los mini-retos que hay a lo largo de la aventura, pero no supone mucho problema, y casi ni te das cuenta.
Posee dos finales, y confieso que yo solo me he sacado uno. Tengo que ponerme de nuevo e intentar sacar el otro, aunque sea por orgullo.
Irónicamente, el personaje que más me ha gustado ha sido un esqueleto que fue profesor de ciencias, quizás porque me recordó al profesor Binns de Harry Potter, anclado a una escuela para siempre.
En resumen, el juego merece la pena jugarlo y lo recomiendo bastante. Por si os interesa, os dejo el link de descarga:
Underworld Capital Incident (Español)
domingo, 2 de agosto de 2015
Lo que no os cuenta cuando os cambiáis de universidad
Muy buenas.
Siguiendo con la temática de la anterior entrada, hoy me gustaría mencionaros esas cosas que tenéis que tener en cuenta con las nuevas leyes de educación a la hora de cambiaros de universidad, -podéis imaginaros lo importante que son estas cosas si quiero hacer una entrada hablando solo sobre ello-.
Primero: Te cobran por todo.
Lo cierto es que sí, puede resultar un chollo el que te puedan convalidar cosas que solo tienen el mismo nombre, por que sí, esas cosas lo hacen, asignaturas muy dispares que solo por llamarse de manera parecidas pues te las convalidan.
Sin embargo debes de pagar por esas asignaturas. Claramente, la universidad no se puede quedar si el dinero de esos créditos, por lo que tenéis que pagar esas asignaturas para que os las convaliden, que sumado al precio del traslado de expediente pues os puede salir el cambiaros de universidad una verdadera pasta. Por que sí, también tenéis que pagar para el traslado de expediente. ¿Qué os pensabais?
Segundo: Te baja la media.
Cosa, que a mi modo de ver, es aun peor. Si cambias de universidad, y has pagado por esas convalidaciones y te lo han aceptado, no esperes que en tu expediente te mantengan esa nota, porque vas listo. Da igual la nota que tengas, que esta se reduce a un mero cinco. A un aprobado raspado. Cosa que, dependiendo de las asignaturas que sean os pueden hacer una verdadera putada. Tener un curso con una media de cinco no es malo. Tener dos... Y ya no te digo de tres.
¿Por qué es tan malo? Por que a la hora de hacer un máster, que ya hace falta sí o sí, te pedirán, para que te bequen ese máster una media de siete, siete y medio. Por lo que si tenéis dos cursos o tres con un cinco... No quiero saber la cantidad de matrículas que vais a tener que sacar para subir esa media.
Es por ello, que a pesar de tener dos cursos hechos, yo opté por empezar de nuevo. Y sinceramente, salvo fuerza mayor, no os recomiendo el cambiaros de universidad, salvo que sea para empezar otra carrera.
Siguiendo con la temática de la anterior entrada, hoy me gustaría mencionaros esas cosas que tenéis que tener en cuenta con las nuevas leyes de educación a la hora de cambiaros de universidad, -podéis imaginaros lo importante que son estas cosas si quiero hacer una entrada hablando solo sobre ello-.
Primero: Te cobran por todo.
Lo cierto es que sí, puede resultar un chollo el que te puedan convalidar cosas que solo tienen el mismo nombre, por que sí, esas cosas lo hacen, asignaturas muy dispares que solo por llamarse de manera parecidas pues te las convalidan.
Sin embargo debes de pagar por esas asignaturas. Claramente, la universidad no se puede quedar si el dinero de esos créditos, por lo que tenéis que pagar esas asignaturas para que os las convaliden, que sumado al precio del traslado de expediente pues os puede salir el cambiaros de universidad una verdadera pasta. Por que sí, también tenéis que pagar para el traslado de expediente. ¿Qué os pensabais?
Segundo: Te baja la media.
Cosa, que a mi modo de ver, es aun peor. Si cambias de universidad, y has pagado por esas convalidaciones y te lo han aceptado, no esperes que en tu expediente te mantengan esa nota, porque vas listo. Da igual la nota que tengas, que esta se reduce a un mero cinco. A un aprobado raspado. Cosa que, dependiendo de las asignaturas que sean os pueden hacer una verdadera putada. Tener un curso con una media de cinco no es malo. Tener dos... Y ya no te digo de tres.
¿Por qué es tan malo? Por que a la hora de hacer un máster, que ya hace falta sí o sí, te pedirán, para que te bequen ese máster una media de siete, siete y medio. Por lo que si tenéis dos cursos o tres con un cinco... No quiero saber la cantidad de matrículas que vais a tener que sacar para subir esa media.
Es por ello, que a pesar de tener dos cursos hechos, yo opté por empezar de nuevo. Y sinceramente, salvo fuerza mayor, no os recomiendo el cambiaros de universidad, salvo que sea para empezar otra carrera.
sábado, 1 de agosto de 2015
Qué me llevó a estudiar filosofía
Muy buenas, Bichitos.
Aprovechando que en agosto se suele tomar las verdaderas vacaciones en el sector de la educación, me gustaría hablaros de cómo alguien puede plantearse estudiar filosofía.
Realmente, a lo largo de mi vida he deseado estudiar muchas cosas. Arqueología, criminología, psicología, biología, antropología, sociología, psicología... Entre otras muchas. Supongo que como todo niño que se precie.
A los quince años entré en la secundaria de ciencias, y a los dieciséis entré en el bachiller de letras, tuve que empezar a descartar carreras, las matemáticas no eran lo mío.
Entré en el bachiller con la idea de estudiar filosofía. Primeramente me interesaba esa asignatura en la que se tocaban puntos tan dispares, pero que realmente sí tenían que ver. Me gustaba esa capacidad de debatir que tenían mis profesores filósofos y esa habilidad de defender tantos puntos de vista. Mi idea era estudiar biología, y en cambio de ello, encontré algo que me apasionaba mucho más. La bioética. Ese campo que todo el mundo me decía que estaba tan poco desarrollado. -Con el tiempo, la idea de entrar en la bioética fue menguando, pero esa es otra historia.-
El caso, es que pasarme la vida leyendo y pensando sobre cosas del pasado que tan bien se pueden aplicar hoy en día y que tan bien se siguen cumpliendo, no me asustaba. No me asustaban ni Nietzsche, ni Platón. Me interasaba Descartes, por el cual hoy día sigo teniendo un gusto particular.
Me gustaba la filosofía y no me daba miedo entrar en esa carrera que tan poco gustaba al resto del ser humano, como ya dije en una entrada anterior, por el hecho de enseñarte a pensar por ti mismo.
Aprovechando que en agosto se suele tomar las verdaderas vacaciones en el sector de la educación, me gustaría hablaros de cómo alguien puede plantearse estudiar filosofía.
Realmente, a lo largo de mi vida he deseado estudiar muchas cosas. Arqueología, criminología, psicología, biología, antropología, sociología, psicología... Entre otras muchas. Supongo que como todo niño que se precie.
A los quince años entré en la secundaria de ciencias, y a los dieciséis entré en el bachiller de letras, tuve que empezar a descartar carreras, las matemáticas no eran lo mío.
Entré en el bachiller con la idea de estudiar filosofía. Primeramente me interesaba esa asignatura en la que se tocaban puntos tan dispares, pero que realmente sí tenían que ver. Me gustaba esa capacidad de debatir que tenían mis profesores filósofos y esa habilidad de defender tantos puntos de vista. Mi idea era estudiar biología, y en cambio de ello, encontré algo que me apasionaba mucho más. La bioética. Ese campo que todo el mundo me decía que estaba tan poco desarrollado. -Con el tiempo, la idea de entrar en la bioética fue menguando, pero esa es otra historia.-
El caso, es que pasarme la vida leyendo y pensando sobre cosas del pasado que tan bien se pueden aplicar hoy en día y que tan bien se siguen cumpliendo, no me asustaba. No me asustaban ni Nietzsche, ni Platón. Me interasaba Descartes, por el cual hoy día sigo teniendo un gusto particular.
Me gustaba la filosofía y no me daba miedo entrar en esa carrera que tan poco gustaba al resto del ser humano, como ya dije en una entrada anterior, por el hecho de enseñarte a pensar por ti mismo.
viernes, 31 de julio de 2015
Vivimos en una sociedad de competencia.
Y sin duda, eso es lo que voy a hacer por aquí en el día de hoy.
Vivimos en una sociedad en la que la corrupción llega hasta nuestras pequeñas realidades. En la que la corrupción ha trascendido de un estado y se lleva a cabo en las empresas, en las pequeñas empresas, y se ve como algo normal. Como si fuera natural.
Premiamos la corrupción, siempre y cuando esa corrupción nos beneficie. Premiamos la falta de trabajo, las ganas de aplastar al débil, la codicia y la pereza... siempre y cuando no repercute al empresario capitalista que solo busca tener el bolsillo lleno a costa de... sí, aplastar al débil.
Hemos creado una sociedad en la que la competencia lidera nuestras vidas, nuestros trabajos, y vemos el trabajo en equipo como algo malo, perjudicial, y algo a erradicar. Porque con el trabajo en equipo es imposible salirse uno con la suya.
¿Qué tan importante es una persona que aumenta los beneficios? ¿Qué tan importarte es una persona que es incapaz de trabajar en equipo, y que se aprovecha del aumento de beneficios que otros le otorgan para aumentar sus beneficios por el simple hecho de ostentar un rango mayor de cara a un trabajo?
No hay nada más peligroso que el obrero que desea emular al capitalista.
Vivimos en una sociedad en la que la corrupción llega hasta nuestras pequeñas realidades. En la que la corrupción ha trascendido de un estado y se lleva a cabo en las empresas, en las pequeñas empresas, y se ve como algo normal. Como si fuera natural.
Premiamos la corrupción, siempre y cuando esa corrupción nos beneficie. Premiamos la falta de trabajo, las ganas de aplastar al débil, la codicia y la pereza... siempre y cuando no repercute al empresario capitalista que solo busca tener el bolsillo lleno a costa de... sí, aplastar al débil.
Hemos creado una sociedad en la que la competencia lidera nuestras vidas, nuestros trabajos, y vemos el trabajo en equipo como algo malo, perjudicial, y algo a erradicar. Porque con el trabajo en equipo es imposible salirse uno con la suya.
¿Qué tan importante es una persona que aumenta los beneficios? ¿Qué tan importarte es una persona que es incapaz de trabajar en equipo, y que se aprovecha del aumento de beneficios que otros le otorgan para aumentar sus beneficios por el simple hecho de ostentar un rango mayor de cara a un trabajo?
No hay nada más peligroso que el obrero que desea emular al capitalista.
miércoles, 29 de julio de 2015
Hay momentos en los que hay que pararse a pensar.
Muy buenas, Bichitos.
Hoy vengo en modo reflexiva. Y en modo "quiero ser una persona que sepa ser constante con algo en la vida, más allá de ver series y publicar por twitter que sigue viva".
Hoy vengo en un punto de mi vida en el que muchas veces pienso que estoy tirando mi vida a un precipicio con cada día que pasa. Y todo por eso. Sí, por ser una persona muy poco constante.
Mientras bebo refresco de cola, pienso en el blog de literatura que quise hacer. Está hecho, mas, no tengo mente para dedicarme a leer, el verano me agobia y el ventilador no es suficiente. Además, las series me tienen abstraída, y digo yo, ¿de verdad es el calor? ¿Por qué siempre tengo que estar poniendo excusas?
Es hora de dejar de poner excusas.
Es hora de pensar en todas las cosas que he conseguido. Como aprobar el curso. ¡He aprobado el curso! Y en septiembre entro en segundo. Otra vez.
Y es por ello que he vuelto aquí. Siempre vuelvo a aquí. No puedo prometer nada. Ya no prometo. Hace tiempo que mis promesas han perdido credibilidad, y en especial en estos lugares. Pero he vuelto. Y quiero quedarme.
Hoy vengo en modo reflexiva. Y en modo "quiero ser una persona que sepa ser constante con algo en la vida, más allá de ver series y publicar por twitter que sigue viva".
Hoy vengo en un punto de mi vida en el que muchas veces pienso que estoy tirando mi vida a un precipicio con cada día que pasa. Y todo por eso. Sí, por ser una persona muy poco constante.
Mientras bebo refresco de cola, pienso en el blog de literatura que quise hacer. Está hecho, mas, no tengo mente para dedicarme a leer, el verano me agobia y el ventilador no es suficiente. Además, las series me tienen abstraída, y digo yo, ¿de verdad es el calor? ¿Por qué siempre tengo que estar poniendo excusas?
Es hora de dejar de poner excusas.
Es hora de pensar en todas las cosas que he conseguido. Como aprobar el curso. ¡He aprobado el curso! Y en septiembre entro en segundo. Otra vez.
Y es por ello que he vuelto aquí. Siempre vuelvo a aquí. No puedo prometer nada. Ya no prometo. Hace tiempo que mis promesas han perdido credibilidad, y en especial en estos lugares. Pero he vuelto. Y quiero quedarme.
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