¡Buenas, buenas!
Tengo que deciros que la primera semana de septiembre y un par de días más me iré de vacaciones, que ya era hora después de querer irme todo el verano. Subo a Madrid, lo cual ya tengo ganas, porque hace unos años que no subo.
¿Qué significará ésto?
Que seguiré subiendo entradas, por supuesto, tengo prepara un especial para estos días de septiembre en relación a los sistemas educativos y desmontar mitos tando del grado, como del doble grado, como de los másteres, como de la universidad en general y algunos que otros temas. Todo en relación a la educación.
Como mínimo, habrá una entrada todos los días, ahora, la segunda entrada, la que sería la entrada denominada "#Procrastinación" que es la de la mañana, no la puedo asegurar.
Normalmente esas entradas las escribo en un momento de inspiración diario, y estando fuera y no tener acceso a un ordenador, siento que estaría traicionando de un modo el propósito de esa entrada.
De todas formas, voy a echar de menos muchas cosas, puesto que me gustaría hacer un retiro espiritual y dedicarme a actividades muchos más mentales como es leer, escribir, reflexionar sobre los presupuestos kantianos... Esas cosas que nos gusta a las personas que nos dedicamos a las actividades intelectuales como es la filosofía.
Estos días serán unas jornadas de quedar con mis amigos del centro de España, de salir y de disfrutar para volver con las pilas repuestas a la hora de volver a pisar la universidad.
Entonces, ¡nos leemos!
(Aunque me tendrías aquí todos los días).
Filósofa de poca monta con aspiraciones por encima de las estrellas, ego incalculable y un aburrimiento más grande que el puchero de una abuela.
lunes, 31 de agosto de 2015
Inmunizados ante el sufrimiento humano
No es raro encontrarnos en todas partes, en especial si somos asiduos a internet, actos de barbarie que escandalizaría a la especie humana. O no.
Vivimos en una época en la que estamos tan sobrecargados con el sufrimiento que el ser humano es capaz de realizar a otro ser humano, que nos hemos como inmunizado a ese dolor. Casi todos los días vemos en las noticias los resultados de los diversos ataques que se realizan en las regiones en las que viven con conflictos. Vemos cadáveres, vemos tortura, vemos vídeos de cómo se realizan palizas, algunas de ellas fatales.
Vemos series, algunas que tienen este sufrimiento como parte importante, o como un elemento siempre presente en las tramas. Sin mencionar los videojuegos o los libros.
Hemos llegado un punto en el que al enfrentarnos a estas imágenes, no volvemos el rostro, porque ya no nos da repulsión, y si lo volvemos, es un mero gesto de respeto hacia las personas que sufren.
Mas ésto no significa que por el simple hecho de estar inmunizados no condenemos estos hechos, ambas cosas son distintas, además, esta inmunización también nos puede ayudar a enfrentarnos a estos eventos.
Vivimos en una época en la que estamos tan sobrecargados con el sufrimiento que el ser humano es capaz de realizar a otro ser humano, que nos hemos como inmunizado a ese dolor. Casi todos los días vemos en las noticias los resultados de los diversos ataques que se realizan en las regiones en las que viven con conflictos. Vemos cadáveres, vemos tortura, vemos vídeos de cómo se realizan palizas, algunas de ellas fatales.
Vemos series, algunas que tienen este sufrimiento como parte importante, o como un elemento siempre presente en las tramas. Sin mencionar los videojuegos o los libros.
Hemos llegado un punto en el que al enfrentarnos a estas imágenes, no volvemos el rostro, porque ya no nos da repulsión, y si lo volvemos, es un mero gesto de respeto hacia las personas que sufren.
Mas ésto no significa que por el simple hecho de estar inmunizados no condenemos estos hechos, ambas cosas son distintas, además, esta inmunización también nos puede ayudar a enfrentarnos a estos eventos.
domingo, 30 de agosto de 2015
Gracias...
Nunca he pensado en escribirte. Aunque técnicamente no te estoy escribiendo. Esto lo leeran decenas de personas, menos tú. O quizás sí. El mundo es pequeño y la vida da vueltas. Por si lees esto, que sepas que gracias.
Gracias por esos años que me diste, por ser tu confidente y por las tardes que nos pasábamos tirados en el suelo, hablando de todo, hablando de la vida. Gracias por contarme tus inquietudes y tus sueños. Y por hacerme ver que yo también sería capaz de hacer cumplir los míos.
Gracias por darme momentos de felicidad, cuando sentía que el mundo pesaba demasiado. Nunca fue una carga compartida, pero dejamos peso por el camino, me lo hiciste todo mucho más llevadero.
Gracias por ser esa primera persona con la que me sentí ilusionada, aun cuando no tenía edad para ello. Por ser esa persona de la que no me avergonzaba a hablar a mi familia.
Hace muchos años que nuestros caminos se separaron, y nunca han vuelto a coincidir, aunque sí que nos hemos encontrado. Posiblemente ya no te acordarás de mí, y tú ya sólo eres una sombra de mis recuerdos. Y quizás por eso te quiero escribir ésto. Antes de que desaparezca para siempre este sentimiento.
Te debo mucho. Aunque, por supuesto, tú eso nunca lo sabrás.
Gracias por esos años que me diste, por ser tu confidente y por las tardes que nos pasábamos tirados en el suelo, hablando de todo, hablando de la vida. Gracias por contarme tus inquietudes y tus sueños. Y por hacerme ver que yo también sería capaz de hacer cumplir los míos.
Gracias por darme momentos de felicidad, cuando sentía que el mundo pesaba demasiado. Nunca fue una carga compartida, pero dejamos peso por el camino, me lo hiciste todo mucho más llevadero.
Gracias por ser esa primera persona con la que me sentí ilusionada, aun cuando no tenía edad para ello. Por ser esa persona de la que no me avergonzaba a hablar a mi familia.
Hace muchos años que nuestros caminos se separaron, y nunca han vuelto a coincidir, aunque sí que nos hemos encontrado. Posiblemente ya no te acordarás de mí, y tú ya sólo eres una sombra de mis recuerdos. Y quizás por eso te quiero escribir ésto. Antes de que desaparezca para siempre este sentimiento.
Te debo mucho. Aunque, por supuesto, tú eso nunca lo sabrás.
Ahora soy la persona de la sombra que fui
Es más común escuchar "Soy la sombra de lo que fui", sin embargo, mi caso es lo contrario. Ahora soy la persona de esa sombra que había sido en el pasado.
He dejado las inseguridades, el miedo a la sociedad y el quedarme sentada, realizando una visión introspectiva. He dejado de reconocerme a mí misma como antisocial, como alguien que tenía miedo a las muchedumbres, como alguien que tenía miedo de hacer muchos amigos, para ser lo que soy ahora.
Sigo siendo la misma. Sigo teniendo mi humor de siempre, sigo teniendo mis gustos, mis deseos, mis inquietudes, pero es diferente. Sigo teniendo mis sueños, nunca he dejado de tenerlos, aunque a algunos les gustaría.
He crecido, y la burbuja en la que me metía se me hacía pequeña, se empezó a fragmentar y tuve que decir, resguardarme entre los pedazos o salir de ella, enfrentarme a la realidad, vivir sin coraza, aunque realmente la coraza era yo misma.
He tenido que ser fuerte por muchas personas, cuando realmente sólo quería quedarme en un rincón y mandarlo todo al vacío. He tenido que ser fuerte porque no dejaba que nadie se preocupara por mí. Sigo pecando de ello, pero ya no dejo que los sentimientos me ahoguen hasta explotar.
Siempre me han dicho que soy una insensible, que no soy capaz de mostrar sentimientos por nada. Quizás tengan razón, o quizás me lo he creído.
El caso es que, aquella niña, aquella adolescente, que agachaba la cabeza y que no hablaba con nadie más que con los necesarios, y no más de lo necesario, se ha convertido en una mujer a la que es imposible callar, que se mira al espejo y se siente orgullosa de ver en quién se ha convertido.
He dejado las inseguridades, el miedo a la sociedad y el quedarme sentada, realizando una visión introspectiva. He dejado de reconocerme a mí misma como antisocial, como alguien que tenía miedo a las muchedumbres, como alguien que tenía miedo de hacer muchos amigos, para ser lo que soy ahora.
Sigo siendo la misma. Sigo teniendo mi humor de siempre, sigo teniendo mis gustos, mis deseos, mis inquietudes, pero es diferente. Sigo teniendo mis sueños, nunca he dejado de tenerlos, aunque a algunos les gustaría.
He crecido, y la burbuja en la que me metía se me hacía pequeña, se empezó a fragmentar y tuve que decir, resguardarme entre los pedazos o salir de ella, enfrentarme a la realidad, vivir sin coraza, aunque realmente la coraza era yo misma.
He tenido que ser fuerte por muchas personas, cuando realmente sólo quería quedarme en un rincón y mandarlo todo al vacío. He tenido que ser fuerte porque no dejaba que nadie se preocupara por mí. Sigo pecando de ello, pero ya no dejo que los sentimientos me ahoguen hasta explotar.
Siempre me han dicho que soy una insensible, que no soy capaz de mostrar sentimientos por nada. Quizás tengan razón, o quizás me lo he creído.
El caso es que, aquella niña, aquella adolescente, que agachaba la cabeza y que no hablaba con nadie más que con los necesarios, y no más de lo necesario, se ha convertido en una mujer a la que es imposible callar, que se mira al espejo y se siente orgullosa de ver en quién se ha convertido.
sábado, 29 de agosto de 2015
El feminismo anterior al siglo XX
Actualmente, cuando se habla del feminismo, la gente sólo se queda en el movimiento feminista que empezó en el siglo XX, olvidándose del origen de todo, olvidándose de todo el movimiento anterior, olvidándose de esas mujeres, y de esos hombres, que lucharon por una igualdad.
Se olvidan de esas mujeres que realizaban labores de hombres, como las mujeres que pintaban, como las mujeres que capitaneaban ejércitos, o las mujeres que gobernaban países.
Se olvidan de Christine de Pizan, nacida en el 1364, la primera mujer escritora reconocida, que en sus obras metía debates polémicos de la época, y es conocida por reivindicar los derechos de las mujeres, os recuerdo, el siglo XIV.
Se olvidan del preciosismo, el movimiento que se situa en un momento anterior a la revolución francesa, (siglo XVII), y llevado a cabo solo por mujeres de alta sociedad que se dedicaban a la vida intelectual como es escribir poemas, y a cuyas reuniones pocas veces dejaban entrar a los hombres, y a veces, si dejaban que entraran, se burlaban de ellos.
Se olvidan de Poulain de la Barre, un joven cura cuyas ideas se situan antes de la Ilustración y que luchaba por la igualdad de sexos.
Se olvidan de Olympe de Gouges, que vivió durante la Ilustración y la Revolución francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. Mujer que murió guillotinada buscando no solo la igualdad entre sexos, sino que también luchaba contra el racismo que había en la época. Fue callada por hablar.
Se olvidan de Mary Wollstonecraft, quién escribió las Vindicación de los Derechos de la Mujer, con el que buscaba la igualdad de ésta.
Se olvidan de tantas cosas, que actualmente, cuando vemos un texto feminista, podemos hasta pensar que las sufragistas o las Guerrillas Girls fueron las verdaderas promotoras, allá por el siglo XX. Cuando la realidad es que existe todo un movimiento anterior, del que pocas veces se habla.
Se olvidan de esas mujeres que realizaban labores de hombres, como las mujeres que pintaban, como las mujeres que capitaneaban ejércitos, o las mujeres que gobernaban países.
Se olvidan de Christine de Pizan, nacida en el 1364, la primera mujer escritora reconocida, que en sus obras metía debates polémicos de la época, y es conocida por reivindicar los derechos de las mujeres, os recuerdo, el siglo XIV.
Se olvidan del preciosismo, el movimiento que se situa en un momento anterior a la revolución francesa, (siglo XVII), y llevado a cabo solo por mujeres de alta sociedad que se dedicaban a la vida intelectual como es escribir poemas, y a cuyas reuniones pocas veces dejaban entrar a los hombres, y a veces, si dejaban que entraran, se burlaban de ellos.
Se olvidan de Poulain de la Barre, un joven cura cuyas ideas se situan antes de la Ilustración y que luchaba por la igualdad de sexos.
Se olvidan de Olympe de Gouges, que vivió durante la Ilustración y la Revolución francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. Mujer que murió guillotinada buscando no solo la igualdad entre sexos, sino que también luchaba contra el racismo que había en la época. Fue callada por hablar.
Se olvidan de Mary Wollstonecraft, quién escribió las Vindicación de los Derechos de la Mujer, con el que buscaba la igualdad de ésta.
Se olvidan de tantas cosas, que actualmente, cuando vemos un texto feminista, podemos hasta pensar que las sufragistas o las Guerrillas Girls fueron las verdaderas promotoras, allá por el siglo XX. Cuando la realidad es que existe todo un movimiento anterior, del que pocas veces se habla.
A la cuenta la vieja
¡Hola, hola!
Estaba yo el otro día pensando en cuántos días tenían agosto y septiembre, para hacer un cálculo de entradas, y pese a que tenía el portátil encendido, lo cierto es que me puse a contar haciendo ese truco que se suele hacer de contarte los nudillos y los huequecitos que quedan entre éstos, como cuando iba al colegio.
Y lo cierto es que, pese a que tenemos mucha tecnología, seguimos haciendo algunas cosas como hace muchos años, como hacian nuestros padres cuando iban a la escuela, nuestros abuelos... Como nos enseñó nuestros ancestros, utilizando quizás un término muy antropológico.
Aunque tengamos tecnología para todo, lo cierto es que tendemos a realizar las cosas como nos la enseñaron desde niños, o como nos parecieron curiosas cuando éramos niños.
No es de extrañar, la humanidad está más acostumbrada a realizar esos gestos, que ha tener un trato con la tecnología. Han pesado muy pocas generaciones desde que el ordenador, el móvil o incluso la televisión llevan estando en nuestras vidas, y su uso, a nivel humanitario, no ha calado tanto.
No estoy diciendo que tengamos el contar los meses con los nudillos en nuestro ADN, sino que el ser humano es más proclive a hacer eso, que a ir a un ordenador a buscar algo. Porque es lo que lleva haciendo desde antaño.
Estaba yo el otro día pensando en cuántos días tenían agosto y septiembre, para hacer un cálculo de entradas, y pese a que tenía el portátil encendido, lo cierto es que me puse a contar haciendo ese truco que se suele hacer de contarte los nudillos y los huequecitos que quedan entre éstos, como cuando iba al colegio.
Y lo cierto es que, pese a que tenemos mucha tecnología, seguimos haciendo algunas cosas como hace muchos años, como hacian nuestros padres cuando iban a la escuela, nuestros abuelos... Como nos enseñó nuestros ancestros, utilizando quizás un término muy antropológico.
Aunque tengamos tecnología para todo, lo cierto es que tendemos a realizar las cosas como nos la enseñaron desde niños, o como nos parecieron curiosas cuando éramos niños.
No es de extrañar, la humanidad está más acostumbrada a realizar esos gestos, que ha tener un trato con la tecnología. Han pesado muy pocas generaciones desde que el ordenador, el móvil o incluso la televisión llevan estando en nuestras vidas, y su uso, a nivel humanitario, no ha calado tanto.
No estoy diciendo que tengamos el contar los meses con los nudillos en nuestro ADN, sino que el ser humano es más proclive a hacer eso, que a ir a un ordenador a buscar algo. Porque es lo que lleva haciendo desde antaño.
viernes, 28 de agosto de 2015
Las cadenas del siglo XXI
Ayer cuando llegué a casa y fui a abrir el buzón me encontré con un extraño sobre. Solo tenía un remitente, una calle a donde supuestamente se debería de enviar una respuesta, pero sin sello, ni la dirección de mi domicilio, ni nada, como si la persona que hubiera enviado la carta la hubiera echado directamente en mi buzón.
Extrañamente, abrí el sobre, para toparme con una hoja de libreta, de una raya, era aun más raro todo. Saqué la hoja y la abrí, para encontrarme un versículo de la Biblia, con unas indicaciones para que sea reenviado.
Yo al ver ésto me quedé asombrada. Las cadenas se habían perdido con la partida de MSN, o al menos eso era lo que yo creía.
El caso es que eso, ésto me llevó a pensar en otra cosa, y es que, ¿existirían cadenas antes de MSN? ¿La gente del siglo XX llegaban a sus casas, abrían los buzones y se encontraban con una misiva que hablaba sobre "enviar esta carta a diez personas"?
Es bien cierto que, hoy día, las cadenas no han desaparecidos de nuestras vidas, no es raro tener en nuestros contactos de Whatsapp un amigo que nos envía cadenas, o en algún grupo de los que formemos parte.
Personas que creen estas cosas, aunque sea de un modo muy suave, de un modo "¿Pero y si...?". Personas a las que enviar estas clases de cadenas generen un efecto placebo.
Y ahora tengo una carta encima de la mesa del salón de mi casa que tengo que enviar a 5 personas sino quiero acabar en el infierno. Todo es tan maravilloso.
Extrañamente, abrí el sobre, para toparme con una hoja de libreta, de una raya, era aun más raro todo. Saqué la hoja y la abrí, para encontrarme un versículo de la Biblia, con unas indicaciones para que sea reenviado.
Yo al ver ésto me quedé asombrada. Las cadenas se habían perdido con la partida de MSN, o al menos eso era lo que yo creía.
El caso es que eso, ésto me llevó a pensar en otra cosa, y es que, ¿existirían cadenas antes de MSN? ¿La gente del siglo XX llegaban a sus casas, abrían los buzones y se encontraban con una misiva que hablaba sobre "enviar esta carta a diez personas"?
Es bien cierto que, hoy día, las cadenas no han desaparecidos de nuestras vidas, no es raro tener en nuestros contactos de Whatsapp un amigo que nos envía cadenas, o en algún grupo de los que formemos parte.
Personas que creen estas cosas, aunque sea de un modo muy suave, de un modo "¿Pero y si...?". Personas a las que enviar estas clases de cadenas generen un efecto placebo.
Y ahora tengo una carta encima de la mesa del salón de mi casa que tengo que enviar a 5 personas sino quiero acabar en el infierno. Todo es tan maravilloso.
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